miércoles, 24 de junio de 2009

"En la orilla del mar a la hora bruja
nos reunimos descalzos a desear
mientras todos los demas bailaban
a ritmo del son musical."

Jamas habia hecho nada igual con tanta gente y si bien fue como un juego al principio, lo que mas me choco era la cantidad de gente que aparecio de la nada haciendo el mismo ritual.. como si nada nos quedamos a solas de nuevo pues en el lado opuesto de la playa se estaban preparando los demonios con sus fuegos y fogatas. He de reconocer que no soy gran amante de las multitudes pero me uni a esta fiesta sin quedar con nadie y encontre a todo el mundo- que conozco !claro!-. Las fogatas cuando eramos pequeños eran todo un espectaculo en la noche de San Juan, no eran mas que cosas viejas que no se usaban ya y que daban mucho juego en esta noche tan especial que se aderezaba de petardos y "bombetas", pero desde hacia unos años ya por bando municipal estaba totalmente prohibido hacerlas -la razon no la se- pero el sentido de esta magica noche sin fuego nos es el mismo y al saber que este año se volvian a hacer decidi unirme a la fiesta - recuerdos del pasado..puede ser, lo viejo que tire al fuego fueron problemas inservibles y frustraciones innecesarias ..- !!fue simplemente genial!!

2 comentarios:

  1. Hola amiga, la noche de San Juan, es especial la fogata y los fuegos artificiales, en un pueblito de Santa Cruz se llama Porongo en bolivi mi pais de origen se celebra de una manera tan especial, la gente se descalza y camina sobre las brazas sin que le pase nada, mas es solo en San Juan, la magia es solo de esa noche.

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  2. No tengo recuerdo de cuándo nació en mí la reverencia mágica por esta noche. Supongo que viene de mi familia, y de la familia de mi familia, y de mi pueblo y de mis ancestros, aquellos prehistóricos europeos que hace miles de años reverenciaban al dios Sol con hogueras. Incluso antes, quizás de los africanos que aún no habían sabido domesticar el fuego sagrado, y este vivía sólo en las estrellas y los relámpagos.
    Mis primeros recuerdos de la noche de San Juan son de la adolescencia, de cuando la fiesta consistía en conseguir que mi padre me dejase volver lo más tarde posible a casa, ponerme ciego de alcohol y cazar a la chica que más me había gustado aquel año. Era una especie de fiesta particular del amazona, quizás intuyendo reminiscencias más antiguas de esta noche que las que la fechan sólo en el culto al patriarcal sol.
    La pagana fiesta de San Juan es el reverso de la religiosa Navidad, así como San Juan es para el esoterismo cristiano (pienso en los cátaros) el auténtico enviado de Dios, frente al Jesucristo del exoterismo para la masa. Aprendí estas cosas más allá de la adolescencia, cuando fuí haciéndome mayor e interesándome por la cultura popular en general. Entonces, leyendo el "Costumari Català" de Joan Amades, descubrí que la noche de San Juan estaba repleta de folclore, la que más en los Països Catalans, y que era un folclore compartido en todo el continente. Mi rito preferido anual adquirió así una dimensión más seria, profunda y colectiva.
    Ante todo aprendí que esta noche la naturaleza llega a su máxima fuerza, al igual que el Sol que le da vida. El fuego, el agua, las piedras, los árboles, las hierbas, los animales, la música adquieren poderes mágicos para básicamente una función: alejar el mal, sean poderes curativos o preventivos, como evitar sufrir enfermedades o evitar los malos espíritus durante el año que empieza.
    La fiesta de San Juan es también la fiesta mayor del infierno y del diablo. Las brujas se reúnen en lo alto de montañas o en medio del mar, espíritus de todo tipo, buenos y malos, campan a sus anchas por campos, bosques, playas, calles y dentro de las casas. Es la mejor noche para realizar conjuros, buenos y malos, adivinar el futuro y, muy especialmente, practicar todo tipo de magia relacionada con la pareja.
    Un abrazo

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