jueves, 30 de julio de 2009

A finales de la Segunda Guerra Mundial las necesidades basicas estaban cubiertas para quien viviera en una comunidad pequeña como esta, la gente vivia de la pesca y de cuanto recogian en sus campos haciendose trueques el uno con el otro. Cierta familia muy arraigada - que prefiere el anonimato- recibio de un familiar de las Americas un paquete postal que contenia una lata llena de un producto granulado e interpretando que se trataria de algun producto de alli desconocido aqui decidieron mezclarlo con el potaje de ese dia, comieron toda la familia y no quedo resto alguno dentro de la lata. Al cabo de cierto tiempo llego una carta del mismo remitente que decia:" He mandado los restos de vuestro familiar incinerado en una lata que estar por llegar en unos pocos dias....".
Mi pregunta es ¿por que no mandaria la carta con la lata? !!menudo descuido!!

4 comentarios:

  1. Hay Purple, que anecdota para contar, mas nada particular, la gente suele cometer esas peculiaridades, no los culpo por preferir el anonimato,...jejeje

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  2. glupsss...!
    Segura que lo hizó a proposito y se divertí mucho pensando a sus familiares comiendo el familiar incinerado....una pequeña venganza humoristica quizás !
    saludos Purple, es gracioso este post !

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  3. Je je je digamos que fue la ultima cena en familia je je je muy bueno…
    Una vez estábamos al junto del mar y unos familiares fueron a cumplir la ultima volunta del difunto, que sus cenizas las vertieran en el mar y los familiares así lo quisieron hacer pero no contaron con la dirección del viento te puedes imaginar el final je je je
    Un abrazo

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